“Malulo” debe irse

Por Rafael Romero

Ahora no cabe la menor duda de la marcada intolerancia que existe en el seno de la ex PUCP, y en especial dentro la cúpula que por años la ha venido conduciendo, personalizada más recientemente en el rector Marcial Rubio Correa, conocido en el claustro universitario como “Malulo”. Y no podía ser de otra forma tratándose de un hombre que militó, durante las décadas setenta y ochenta, en el Partido Socialista Revolucionario (PSR), de pública raigambre velasquista y, por tanto, no podrá él negar su vocación golpista.

En tal sentido, no es raro que “Malulo” actúe como lo viene haciendo: pateando el tablero de la legalidad; asimismo, dándole un golpe a todas las resoluciones judiciales evacuadas por el estado de derecho de nuestro país, y que le dan la razón en  todas las instancias al Arzobispado de Lima; más ahora desconociendo un fallo del Estado Vaticano, que tiene tratados (un concordato) con el Perú. De manera que esta actuación del rector de la ex PUCP no se puede aceptar, máxime cuando viene de alguien que representa a una universidad y que se supone es un abogado que ha dictado clases de derecho.

Estamos frente a un affaire ventilado por más de cinco años en los tribunales y con antecedentes de desacato frente a la Iglesia Católica por más de cuarenta años, caso en medio del cual una cúpula de profesores ha vivido a cuerpo de rey, en especial bajo el rectorado de Salomón Lerner Febres y, ahora, bajo la administración de Marcial Rubio,  usufructuando las pensiones carísimas que se cobran a los alumnos, y peor cuando estos estudiantes han sido sometidos a una estaliniana campaña de desinformación, a fin de ocultar quién es verdaderamente el intolerante en este conflicto: la cofradía caviar que regenta la universidad sin rendir cuentas de sus finanzas a nadie.

Hoy queda en evidencia que la ex PUCP nunca tuvo fundamentos jurídicos frente al Arzobispado de Lima. Tejió toda su defensa legal sobre la base del odio y la antipatía contra del cardenal Juan Luis Cipriani, pero en derecho este tipo de actitudes no cuenta sino los hechos y las normas jurídicas. No obstante, pese a perder en el juego limpio que la ley manda, un puñado de profesores y burócratas de esta universidad pretende asumir la rebeldía, embargados por la ambición y codicia, aunque consiguiendo solo desprestigiar a esa casa superior de estudios. Señor “Malulo”, tenga usted más vergüenza y no se agarre de leguleyadas ante el Indecopi o la ANR para seguir enriqueciéndose a costa de los nombres “Pontificia” y “Católica”, que no le pertenecen.

Publicado en el diario Expreso p. 23
Domingo, 29 de julio de 2012

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