En el punto de quiebre

Por Federico Prieto Celi

A todos los peruanos nos preocupa el destino de la ex Pontificia Universidad Católica del Perú, porque se encuentra en el punto de quiebre entre la fidelidad y la deserción.

Cuando ello ocurre, el liderazgo se convierte en pieza clave, porque todos miran a quien dirige. De ahí que las palabras del rector, diciendo que la Santa Sede se ha equivocado, que los cardenales Tarcisio Bertone y Juan Luis Cipriani no quieren la paz, o que el padre Luis Gaspar es un terrorista porque plantea la cuestión –que está en la preocupación de muchos estudiantes y sus familias– del valor de los títulos que la universidad emita a partir de ahora, es elegir el camino de la deserción a la Iglesia, no de la fidelidad.

Justamente es el momento de acoger la invocación de monseñor Salvador Piñeiro, para que el hijo pródigo vuelva a la casa del Padre. Será una gran alegría volver a encontrar las ilusiones que vieron nacer a la universidad: los evangelios, el magisterio de la Iglesia, la doctrina social cristiana, el pensamiento católico de intelectuales de la talla de José de la Riva Agüero y Víctor Andrés Belaunde, y tantos profesores de valía que dejaron muchas horas de sus vidas para formar bien a una juventud ávida del conocimiento de la verdad.

De lo contrario, el rector podrá retener nombres, profesores y estudiantes, bienes materiales, etcétera, pero habrá perdido la luz que brilla en las tinieblas, la fidelidad a Cristo y a su Vicario en la tierra.

Publicado en el diario La Razón, p. 6
Sábado, 28 de julio de 2012

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