PUCP: dura pero merecida sanción

Por Ricardo Sánchez – Serra
Analista Internacional

La rebelde PUCP, tras “mecer” por más de 30 años al Vaticano, perdió por específico mandato del papa Benedicto XVI sus títulos de “Pontificia” y “Católica” (el primero otorgado por el papa Pío XII y el segundo por el arzobispo de Lima Pedro Manuel García y Naranjo), al no modificar sus estatutos y adecuarlos a la  Constitución Apostólica Ex Corde Ecclesiae.  

El desviacionismo doctrinal de la PUCP viene desde los años ´70 cuando el dictador izquierdista Juan Velasco Alvarado se hizo del poder demoliendo a la sociedad, “marxistizándola”: medios de comunicación asaltados, robo de tierras a los hacendados, empresas estatizadas; sin ningún respeto a la propiedad ni a los valores. Con escolares obligados al uniforme único, como en el maoísmo. Parafernalia en la que enjaularon a las universidades como cuna de terroristas. La Iglesia fue sacudida por la Teología de Liberación. El desviacionismo fue general, se “marxistizó” dicha teología con la lucha de clases y fue germen de la violencia. Tuvo que llegar Karol Wojtyla al papado para anunciar la “Teología de la Reconciliación” y el reordenamiento.

En el documento institucional de la PUCP, 1917, se señala que la Iglesia Católica es la creadora. Eran años de jerarquía eclesiástica para fundar escuelas y universidades católicas. Mas, fue en la década del ´70 que comenzó el desviacionismo ideológico, y el alejamiento del Vaticano. “Consideramos sus modificaciones ilegítimas, ocasionando un expolio a la Iglesia”, señaló la Santa Sede ante los comunistas enquistados en la universidad en un proceso que dura hasta hoy. Desacato y desobediencia que en julio del 2012 origina la pérdida de los títulos “Pontificia” y “Católica”. El rector Marcial Rubio Correa entró a la historia de manera desprestigiante y aborrecible. En mi opinión, habría un poder económico siniestro, además del ideológico, que tendría aprisionada a la universidad.

La camarilla enquistada en tal universidad, infestada de soberbia y henchida de arrogancia, buscará el enfrentamiento, insultará y culpará al cardenal Cipriani. Dirá que el Vaticano estaba desinformado, defenderá “hasta las últimas consecuencias” su derecho a “Católica”, que ya un infantil defensor legal de la PUCP adelantó que es un “genérico y que está inscrito en Indecopi”, igual repite sin investigar la presidenta del Fepuc; así como, de otro lado, que el penúltimo testamento de Riva Agüero es el que vale. ¡Qué enseñanzas de Derecho hay en ese centro de estudios! Pobres alumnos…

Los errores son de la caterva de la PUCP y de nadie más, perjudicando con su tozudez a los alumnos y ex alumnos, quienes en adelante serán ex PUCP. Lucharán en todos los foros lo de PUCP, pero finalmente perderán. El Perú tiene que respetar el Concordato con El Vaticano, que si no lo hace ese Estado nos llevará al Tribunal de La Haya, en donde nuestro país será derrotado. El Gobierno no debe inmiscuirse al tratar de defender a los presumidos caviares, porque el desprestigio internacional del Perú será grande.

Mientras tanto, Marcial Rubio, ¿héroe?  La ignominia de Marcial Rubio seguramente será premiada por la irreflexiva Asamblea Universitaria. Él seguramente renunciará y será ratificado, saliendo como “héroe”. Salvo que sea bizarro, asuma su irresponsabilidad y renuncie irrevocablemente. Lo demás será pantomima. El secretario de Estado vaticano Tarcisio Bertone le dice una verdad: “debo constatar que en las autoridades de la universidad que usted regenta no hay voluntad de corregir esa arbitrariedad, y que pretenden que la Iglesia renuncie a sus legítimos derechos al servicio de la educación católica”, señala en su misiva al rector de marras. No se pueden robar una universidad a la Iglesia tan descaradamente.

Publicado en le diario Expreso p. 4
Jueves, 27 de julio de 2012

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