Los brujos de la Costanera

Por: Natale Amprimo Plá
Constitucionalista 

En respuesta a Juan Monroy por el tema de la (ex) PUCP

Una vez más, Juan Monroy ha escrito para intentar llevar agua a su molino en los procesos que patrocina. Como siempre, recurre a una imaginación novelada para aderezar posiciones. Vieja forma, incluso culinaria, para ocultar la orfandad de lo que hay detrás.

Ahora, aprovechando una información interesadamente exagerada por sectores cercanos a los actuales directivos de la antigua Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), vuelve a la carga en su afán de confundir y no aceptar que el Tribunal Constitucional, ante el que intervino como abogado de la PUCP, no le dio la razón y, por el contrario, señaló de manera categórica que la posición asumida por la universidad es contraria a la voluntad testamentaria de Riva-Agüero.

Quizá la mejor manera de desenmascarar al experto en conjuros procesales sea el citar el voto singular del magistrado Eto Cruz, quien fue, dicho sea de paso, el único que votó a favor de la antigua PUCP. Dice: “En el presente caso, el modo como ha sido presentado el recurso de agravio constitucional no se condice con los deberes de colaboración que tiene las partes y abogados dentro del proceso. No ayuda pues al colegiado constitucional presentar dos petitorios incompatibles entre sí (…). No queda pues, luego de lo expuesto, menos que dejar sentada nuestra posición crítica respecto a la demandante, Pontificia Universidad Católica del Perú, y los abogados que la patrocinan, en la presentación del recurso de agravio constitucional”.

Por otro lado, es bueno que la ciudadanía conozca el doble rasero que utilizan quienes pretenden convertirse en referente. Por un lado, se escandalizan si uno concurre a un acto académico, que concluye con un almuerzo en que participan alrededor de treinta personas, donde no se tocó tema profesional alguno.

Sin embargo, para ellos es normal promover cursos dirigidos a los magistrados, a cargo de quienes patrocinan a la antigua PUCP, y que se inician con cocteles de bienvenida en el Club Empresarial, como lo denunció la prensa.

También es normal que, habiendo promovido una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, inviten al Perú a su entonces presidenta (Dinah Shelton), para que participe en una conferencia sobre medio ambiente, almuerzo incluido con las autoridades de la antigua PUCP, en el que, según trascendió, se le pretendió explicar el caso denunciado, lo que fue rechazado enérgicamente por la comisionada estadounidense.

Tampoco les extraña los artilugios que, lindando con el fraude procesal, utilizan, llegándose al extremo de promover que la universidad demande judicialmente a su propio rector (como si fueran partes distintas en controversia), para que este se allane a la demanda, con el objeto de generar una “cosa juzgada”. Triquiñuela que no pudieron consumar, pues oportunamente fue advertida al juez de la causa.

Finalmente, la universidad litigante firma a diestra y siniestra “convenios de cooperación” con la Corte Suprema y con la Corte Superior de Justicia de Lima, instancias donde tiene procesos judiciales en giro. Amén de incluir en su plana docente a magistrados que votan a su favor (Caso Arriola Espino, Expendiente OCMA 10640-2012).

¿Hechizos? ¿Conjuros? ¿Especulaciones? No, solo la verdad.

Publicado en el diario El Comercio p. A22
Jueves, 20 de setiembre de 2012

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