Efectos de la derrota de la PUCP

* Artículo de Henry Bullard

Los Registros Públicos han inscrito en las partidas registrales de los inmuebles de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) un extracto de la sentencia del Tribunal Constitucional que le dio plenamente la razón al Arzobispado de Lima en el litigio que erradamente inició la PUCP. La sentencia del Tribunal Constitucional contra la PUCP ha merecido hacerse pública para que quienes pretendan contratar con la PUCP sobre los bienes que le dejó su más grande benefactor, sepan claramente que han de contar -ahora y por siempre- con la aprobación de la Junta de Administración. Así, no podrá evitar más la aprobación de la Junta porque es perpetua e insustituible, para siempre, sin posibilidad de reemplazo. Quienes no procedan como está dispuesto contratarán mal y con el grave riesgo de nulidad.

Riva Agüero dejó la propiedad de sus bienes a la PUCP, pero dispuso que la administración estuviera en manos de una Junta. Decisión inteligente porque la Junta no puede hacer otra cosa -pues violaría el testamento- que entregar todo el producto de su administración a la PUCP. Con ello, Riva Agüero también buscó alejar a los directivos de la PUCP de la tentación de administrar tan grande fortuna. Por eso llama seriamente la atención cuál era -y es todavía- el interés de los directivos de la PUCP de ser ellos mismos –y no la Junta- la que administre. ¿Por qué tanto afán de las autoridades en no perder la administración?

Cincuenta años después de la muerte de Riva Agüero, su perspicaz decisión fue violada. Qué sería de los bienes si Riva Agüero hubiera dejado que los administraran los directivos de la PUCP desde siempre y por siempre; pero sí sabemos ahora que ellos mismos desconocieron el testamento de su propio benefactor; los que impiden la aplicación de la sentencia del TC. La ciudadanía rechaza la intolerancia e irrespetuosidad de la U. Son los profesores de la propia universidad quienes se resisten a que la sentencia se cumpla. La PUCP no es tolerante con quienes se niegan al pensamiento uniforme que ellos profesan; porque su lema de “Bienvenidos Todos” no es cierto.

Desde que se inició la violación del testamento (1994), la PUCP ha realizado muchas transacciones sobre inmuebles heredados de Riva Agüero. Las cantidades de dinero involucradas son cuantiosas, sin la aprobación indispensable de la Junta. Eventualmente podrían ser nulas muchas de esas transacciones. Para evitar que se sigan dando situaciones tan inestables, las autoridades judiciales han ordenado hacer pública esta restricción de la PUCP en todos los bienes que heredó de Riva Agüero. ¿Cómo se pagará el eventual u ocasional daño causado por una mala administración de la herencia durante los 17 años que viene durando la violación? La respuesta es indemnizando el perjuicio. ¿Quiénes pagarán? Los que mantuvieron la administración en sus manos y se privilegiaron de la violación.

Publicado en el diario Expreso
Lima, viernes 01 de julio de 2011

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