Lerner vs. Riva Agüero

Por José-María de Romaña

La universidad peruana lleva el sello del Catolicismo, inclusive eclesiástico. San Marcos, la más antigua de América, fue fundada por el dominico fray Tomás de San Martín en 1551. Su fundación ya había sido decidida por el cabildo de su Orden, celebrado en el Cuzco el 6 de Mayo de 1548. San Marcos se completó con el Convictorio de San Carlos (1770), creado a base de los Colegios de San Pablo (1568) y de San Martín (1582), instituidos por los jesuitas. En el Perú actual, el P. Jorge Dintilhac, de de los SS.CC, inició la universidad privada fundando en 1917 la Universidad Católica. Esta podía impartir docencia, pero no conferir grados o títulos. Los alumnos tenían que obtenerlos en San Marcos. El historiador jesuita P. Rubén Vargas Ugarte (1886 – 1975), siendo Rector, le reclamó al presidente Odría. Odría le reconoció a la PUCP poder otorgar grados y títulos.

Dintilhac fue el fundador espiritual y académico de la PUCP. Su fundador económico fue un seglar, José de la Riva Agüero y Osma (1885 – 1944), de acendrada fe católica. Riva Agüero legó sus bienes a la PUCP.

Riva Agüero testó en 1933, disponiendo que la PUCP, durante 20 años, después de su muerte, usufructuaría la herencia, que estaría sometida a una Junta de Administración, conformada por el Rector de la PUCP y un delegado del Arzobispo de Lima. Después, sería propietaria absoluta. Pero en 1938 Riva Agüero modificó su testamento. La PUCP sería propietaria a partir de su muerte. Y la Junta de Administración, instituida para 20 años, sería perpetua e insustituible sobre los bienes y mandas. Guste o disguste esa decisión, la voluntad del donante obliga plenamente.

Durante 50 años se cumplió su voluntad testamentaria y la Junta Administradora autorizó ocho ventas, tres donaciones, numerosas permutas, urbanizar el Fundo Pando, independizar la Ciudad Universitaria del Fundo Pando, declaraciones juradas, arrendamientos, transacciones de bienes, procesos de desalojo, etc. Pero el 13 de julio de 1994, el rector Dr. Salomón Lerner y el Dr. Carlos Valderrama “interpretaron” el claro testamento de Riva Agüero en sentido de que la PUCP administraría los bienes y la Junta solamente las mandas, y acordaron que la Junta dejaría de llevar su propia contabilidad.

En marzo de 2007 la PUCP interpuso una demanda constitucional de amparo contra el delegado del Arzobispado, por ¡violación del derecho de propiedad, autonomía universitaria e inmutabilidad de acuerdos! Todo porque el delegado arzobispal había reclamado la vigencia de la Junta de Administración. El asunto está en manos de la Justicia, que deberá optar entre la voluntad del dueño y donante Riva Agüero y el deseo de Salomón Lerner. ¿Es corrupción tergiversar un testamento? .

Publicado en el diario Expreso, pág. 6
Sábado, 11 de octubre de 2008.

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