¿Qué es una Universidad “Católica”?

Por Padre Luis Gaspar Uribe
Doctor en Derecho Canónico

Con relación a la manera como aparece hoy la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), a propósito de la administración de sus bienes, su autogobierno y su condición de “Pontificia y Católica”, debo hacer algunas puntualizaciones porque no se trata de títulos honoríficos, según han afirmado algunos, sino que estamos ante categorías jurídicas que tienen implicancias importantes.

El marco jurídico de las Universidades Católicas en el mundo es la Exhortación Apostólica Ex Corde Ecclesiae (ECE), promulgada por Juan Pablo II el año 1990, y que está basada en el Código de Derecho Canónico, que es el derecho universal de la Iglesia. Este documento pontificio define qué es una Universidad Católica, cuál es su vínculo con la Iglesia y establece los criterios para mantener esa identidad Católica y Pontificia. Se trata de una Ley de la más alta jerarquía, no del parecer del Arzobispo de Lima, ni siquiera de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP).

Este documento determina los requisitos para que una universidad pueda tener los títulos de “Católica” y “Pontificia”, entre ellos: que sus Estatutos y la confirmación del Rector en su cargo, para que tengan validez, deben ser sometidos a la aprobación de la Santa Sede ; que el Gran Canciller es el representante de la propia Santa Sede ante dicha universidad; que toda su labor universitaria debe tener una clara orientación cristiana, en coherencia con su naturaleza y su nombre: fidelidad a la enseñanza de la Iglesia y la necesidad de que las actividades de la universidad sean acordes con esa identidad católica. Todo ello sin menoscabo del legítimo pluralismo ni de la autonomía universitaria.

Como se sabe, la PUCP fue fundada en 1917 por el padre Dintilhac –con la respectiva aprobación del Arzobispo de Lima– como universidad “Católica”. Y en el año 1942 fue erigida como “Pontificia” por el Papa Pío XII. Por tanto, nació sujeta a las Leyes de la Iglesia sobre las Universidades Católicas. Esto significa que tuvo que conformar sus Estatutos tanto a dichas Normas Generales de la Iglesia , como también, a las disposiciones sobre Universidades Católicas elaboradas por la CEP , para ser posteriormente aprobados por el Papa. No obstante ello, actualmente la PUCP está en una situación jurídica irregular, porque sus diferentes reformas Estutarias desde 1984 han evitado adecuarse a la legislación mencionada y, por lo tanto, no han sido aprobadas por la Santa Sede.

El Papa Juan Pablo II a través, de la Congregación para la Educación Católica , en dos oportunidades (1999 y 2001), ha recordado expresamente a las autoridades de la PUCP que aún está pendiente el sometimiento a la legislación eclesiástica y la posterior aprobación de sus Estatutos. Es decir, han pasado más de 15 años desde la promulgación de la ECE y las autoridades de la PUCP no han plasmado en sus Estatutos el régimen jurídico canónico que le corresponde como Universidad Pontificia y Católica.

La conclusión se impone por sí sola: la PUCP no cumple con los requerimientos del Derecho de la Iglesia Universal. No se trata pues, de quitarle autonomía, ni de intervenir en la vida universitaria, ni de adueñarse de los bienes de la PUCP , sino que ésta se ajuste al derecho de modo que de verdad sea Universidad “Pontificia” y “Católica”.

Publicado en el diario “Expreso”, página 08
Martes 02 de mayo de 2007

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