Desconcertadas gentes

Por Aldo Mariátegui

Cuánta razón tenía Piérola cuando definió al Perú como un “país de desconcertadas gentes”. Veo a varios universitarios haciéndole un “escrache” (como se le dice en Argentina a hostigar políticos en la calle o en sus casas con plantones, pintadas y cánticos) a Rafael Rey o leo artículos de Bruce, Basombrío, Balo León y Kresalja o las mismas opiniones de Rey (que no debió meterse en la disputa y menos mostrándose tan macartista) y no puedo dejar de pensar como se pierden los puntos centrales de los debates en nuestro país. En este caso, los temas vertebrales no son si esta es una ofensiva del Opus, si Cipriani es buena gente o no, si la universidad genera marxistas, si la universidad es muy buena ahora, si ya no van a haber más gays en la universidad, si se está violando “la autonomía de la universidad (¿?)”, como dijo uno de los despistados manifestantes (hasta se equivocaron de casa), etc…

Aquí el punto central es respetar la voluntad del filántropo Riva Agüero y a partir de allí nace un tema judicial sobre la administración/propiedad y otro canónico. El primero versa sobre si esa “junta perpetua” debe tener también injerencia administrativa. Y existen buenos argumentos legales en ambos lados como para litigar. Muchos anticiprianistas a priori de frente ya le dan la razón legal –sin ser abogados– a quienes actualmente manejan la universidad, pero la certeza jurídica no depende de simpatías. Eso se decidirá judicialmente y quien pierda, que se quede callado. Sospecho que la prescripción de 10 años sin oposición al acto jurídico –según el Código Civil de 1984– tras el acuerdo de 1994 podría hacer ganadores a los caviares, aunque otros contestan que aquí se aplica el Código Civil de 1936 por sujetarse el testamento de 1944 a éste, donde el plazo es de 15 años.

Lo otro es la famosa adaptación de sus estatutos a la bula del Papa Juan Pablo II para ser considerada “Católica” (y otros dicen que también para “Pontificia”). Como reconoció Marcial Rubio, allí se ve el nombramiento del rector y la naturaleza de los bienes. O sea, “todo” como le respondió Althaus. Si no quieren adaptarse a lo que ordena la matriz de la franquicia, pues ya no es “Católica” y será otra cosa. Y allí sí no sé cómo influiría esto en el testamento, porque lo que quería el cucufato de Riva Agüero era dejar una universidad confesional.

Eso es todo. El resto es ruido subjetivo. Y eso de hacer plantones en contra de simples opiniones –nos gusten o no– es terrible, ta, intimidante. No sé qué diablos tiene que ver la autonomía de la PUCP, los derechos humanos, etc… con unas simples declaraciones impertinentes (porque no debió meterse) de Rey. Puede opinar como cualquiera.

Ojo que apoyo el divorcio, la eutanasia, el control de la natalidad, la legalización de las drogas, la unión civil gay, el sacerdocio femenino y no practico, así que no me chanten que apoyo a Cipriani. Aquí lo importante es la voluntad del Riva Agüero. Punto.

Publicado en el diario “Correo”
Sábado 31 de marzo del 2007

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