Casa de tolerancia

Por Augusto Alvarez Rodrich

Las ideas se combaten solo con ideas.

Se debe condenar el plantón de ‘protesta’ hecho ayer por 500 estudiantes de la Pontifica Universidad Católica del Perú en los exteriores de la que pensaron era la vivienda del ministro Rafael Rey debido a sus opiniones en relación con el diferendo entre esta universidad y el cardenal Juan Luis Cipriani, y, en general, sobre el destino de este centro de estudios.

Las ideas se combaten con ideas, no con actos como este que solo transmiten intolerancia, la cual debe ser rechazada con energía. Incluso las que son evidentemente intolerantes, como las de Rey, deben ser enfrentadas en el plano de las ideas.

A nada bueno conducen expresiones de esta naturaleza. Si estas acciones no se cortan de plano, corremos el grave riesgo de convertir al país en una ‘casa de tolerancia’, que todos saben lo que significa.
Vamos a acabar muy mal si nos embarcamos en plantones sucesivos de protesta de los liberales en las casas de los marxistas, de los apristas en las residencias de los líderes de Perú Posible, o de los aliancistas en el estadio Monumental. Cada loco con su tema, pero con respeto.

Curiosamente, la última edición de la revista Edu -publicada por la PUCP- trae un informe interesante sobre la tolerancia y el respeto de la diferencia, a propósito de la reciente publicación del libro ‘Interpretando la experiencia de la tolerancia’, editado por Rosemary Rizo-Patrón.

Sería conveniente incluir el mismo como material de lectura entre los estudiantes universitarios de todo el país y, por supuesto, recomendarlo a nuestros políticos, quienes suelen ser los artistas de la intolerancia y de la falta de respeto por las ideas y costumbres ajenas. Se necesita, con urgencia, promover el diálogo.

La intolerancia es, junto con la arrogancia, un rasgo lamentable que se ha instalado desde hace mucho tiempo en el país. Quizá sería conveniente que, luego de la campaña por la puntualidad, se lanzara un esfuerzo similar a favor de la tolerancia, entendida como el respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes e, incluso, contrarias a las propias.

Publicado en “Perú.21”
Sábado 31 de marzo del 2007

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